¡Sí! La caña de bambú -conocida más comúnmente como “caña tacuara”- crece naturalmente en Uruguay aunque su potencial no está siendo aprovechado.

El bambú pertenece a la subfamilia de las gramíneas, el cual se divide en dos grupos: herbáceos o leñosos. Se caracteriza por la presencia de rizomas subterráneos, el culmo y las ramas. Sus tallos son cilíndricos y huecos, separados por nudos y entrenudos -denominados diafragmas-.

Es un recurso renovable de rápido crecimiento, de fácil establecimiento de plantación, mantenimiento y cosecha. A nivel global se procesa como materia prima para infinidad de usos, incluyendo construcción, muebles, objetos, textiles, carbón, papel, y alcohol en base a sus ventajas comparativas con otros recursos.

Actualmente se posiciona en el mundo como una de las materias primas con más proyección para el futuro. Entre sus ventajas se destacan sus beneficios: medioambientales como recurso renovable de rápido crecimiento, fácil establecimiento y plantación; características productivas como material de fácil manipulación, almacenamiento y transporte; y propiedades físicas dada su resistencia a la tensión superior a la del hierro. Estos aspectos hacen de él una opción interesante para dar soluciones en el plano ambiental, social y económico.

El bambú está considerando como un elemento clave contra el cambio climático ya que fija más CO2 que cualquier otro árbol en el mundo, generando 35% mas de O2 que un bosque de arboles.

Si lo evaluaremos en términos de producción, la energía que utilizáramos para procesarlo en general seria mucho menor que cualquier otro recurso al momento de utilizarlo en la construcción, producción de objetos, energía entre muchos otros.

Uruguay cuenta con especies de caña de bambú naturalizadas que crecen de manera abundante en diferentes regiones, concentrándose en las cuencas de agua, y con las condiciones climáticas adecuadas para desarrollarlo de manera sustentable.